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Anabelly

Yo no queria

Yo no queria

A la madre de teresa no le gustaban sus nuevas amistades.

 

Lo que no sabía era la afición que tenían por pasar las,

noches en el cementerio  todas las tumbas les llaman la atención.

Pero había una que era incitante porque tras el nombre de la familia y demás había una reseña.

Yo  no quería.

Jugaron como siempre a invocar los espíritus de esa tumba y como todas las noches nada.

Cuando Teresa despertó había ese olor típico a café recién echo se levantó miro hacia la cama de su hermano pequeño y  fue a darle un susto como cada día al rozar sus pies estaban fríos.

Corrió hacia la cocina y miro horrorizada a su madre con la cafetera en la mano ensangrentada

Y su padre en el suelo con el cráneo abierto.

Teresa intento hablar pero no le dio tiempo su madre la miro y le dijo.

Yo no quería.

 Mientras saltaba desde un 5 piso.

El espacio y el tiempo,

El espacio y el tiempo,

El espacio y el tiempo a tu lado

es flexibles como hilo de algodón dulce.

En mi pecho un reloj sin manecillas.

Da las campanadas a des tiempos.

Si me besas se detiene

Encogido entre los músculos y huesos.

Y un rayo de sol mo ja mi pelo

Baja hasta nosotros y se hace eterno.

Las caricias no se cuentan,

Faltan dedos, y rincones para hacerlo.

Los suspiros en jirones marchan libres

Cogiditos de la mano de te quieros.

 

 

Anabel

Naci poeta

Naci poeta.

 Del vientre ,

donde crecen las palabras.

Antes de voz tuve ,

 jardines de letras,

que exploraba  gozaba.

Mi mente ere una esponja ,

 me llenaba hasta

explotar de amor .

Manchando todo.

Salían de mí ,

como caballos desbocados,

sin rienda alocados .

Hasta que vi en mí la mano,

mansa que apacigua.

Ordena y manda.

 

Anabel

Amo tanto la sencillez de las cosas

Amo tanto la sencillez de las cosas

Amo tanto la sencillez de las cosas.

Lo simple, lo vulnerable y cálido de la vida.

Mirar la luna rotunda horonda.

Contemplar el camino las pisadas,

andadas y desandadas.

Oler a verano,

  sentada en cualquier banco.

Con la brisa del  mar desatando enredos.

Hundirme en mi sofá mirando el blanco inmenso

Y dormitar soñar, volar.

 Para luego despertar

 

 Anabel

Una mirada

Una mirada

Los ojos entreabiertos

Un mar de abanicos furiosos

Sus pestañas,

Aletean suavemente

Me mira

Tiemblo

Roble que sacude el viento

Miedo

De un mirar que penetra

Que ahonda dentro.

 

Anabel

El movimiento

El movimiento

El movimiento .

Es suave como el pardeo de un ojo,
 
limpio como la sonrisa de un niño,

nítido como el doble espejo de la vida.
Ella danza flota,
 
emerge del subsuelo a los cielos.
 
Esbelta como junco .
 
acaricia el sol con su dedo estirado
 
y dibuja su silueta redondeada,

mientras su tibia mano descarga

sobre el viento la armonía.

La musicalidad el halo que la embuelve.

Anabel

Para tus manos

Para tus manos

Para tus manos

El barro de mis nalgas, entreabiertas.

Para tu boca.

El desatino de mi lengua,

serpiente  lujuriosa.

Para tus ojos

El infierno de los míos

El placer de una mirada libidinosa.

Para tu cuerpo,

Mi carne, marfil

De olores y sabores innegables.

 

Anabel

 

 

musas

musas

Hay tantas musas olvidadas.

Cubriéndose de polvo,

llenando cajones,

de lágrimas oscuras.

Suspirando por palabras,

que un día fueron su alma.

Intentando recordar,

lo ya olvidado.

Que un día.

Fueron gloria.

De unas manos

 

Anabel

 

No se llegar donde tu estas

No se llegar donde tu estas

No se llegar donde tu estas.

Aunque me enciendas un camino,

de  antorchas impregnadas de tus besos

y soples los te amos en el viento.

Soy tan torpe que me pierdo.

 

en rutinas coloreadas de silencios.

Encogida en un hueco de tu tiempo.

 

Anabel.

 

 

 

Mis sirenas terrenales

Mis sirenas terrenales

Tengo memoria de pez.

Y aunque no floto

Me sumerjo cada día

en mares de palabras.

Mis sirenas terrenales.

Que me cantan versos.

A mi pez,

sordo de memoria

Los olvido ,

quedan perdidos en el tiempo.

 

Anabel

te quieros embasados

te quieros embasados

Estoy cansada de ver marchitarse

Flores de olor a chanel importado

De te quieros embasados

Porque caducan a plazo largo

De caricias de plástico dorado

Que dejan marca hacen daño.

 

Anabel

Ya no me quedan versos

Ya no me quedan versos.

Vacié mis bolsillos llenos,

de polvos de mariposas marchitadas.

Algún recuerdo enredado en un pliegue,

y un sol enorme colgando de,

ese agujero que todos tenemos.

Ahonde la mano y quedo presa,

de caricias de otras manos

de besos ensortijados.

Sentí  el calor del sol.

Y la deje dentro.

 

Anabel

Caminito piedras

Caminito piedras

Caminito de piedras,

para mis pies descalzos.

Que desanden todo,

lo que habían andado.

Cadenas de flores,

no ata mis manos.

Sumergidas en tinta,

caballos danzando.

Una venda de humo,

para el hueco mis ojos.

Para ver más claro ,

lo que  siempre intuyo.

Caminito piedras,

para mis pies descalzos.

 

Anabel

A veces no encuentro las palabras.

A veces no encuentro las palabras.

 

A veces  no encuentro las palabras

Rebusco en mi tarro de memoria abstracta

Y no hay nada

No sé cómo expresar amor

Sin letras que lo rimen

Sin versos que acompañen y acaricien

Mi voz es un eco de silencios

de letras apiñadas empujando

por salir todas revueltas

Marañas de un corazón

que siente ama

 

Anabel

 

Caí tan tantas veces

Caí tan tantas veces

Caí tan tantas veces.

Sobre hojas asfaltadas,

en un bosque de cipreses oxidados.

Levántame, las rodillas que dan rotas

y una mancha cruel deja su rastro.

 Anabel

Apaga la luz

Apaga la luz

Apaga la luz,

que quiero dibujar tu silueta con mis dedos.

Lamer el dulce almíbar de tu piel.

Hacerme un nudo entre tu cuerpo.

Es tender mis ramas y rozar las tuyas,

y dejar que sol pase entre ellas.

Quemarme en ti  y arder contigo.

Leer cada rincón que tienes escondido.

Y buscar secretos que solo,

tú y yo compartimos.

 

Anabel

Despierto con los ojos empapados en verdades

Despierto con los ojos empapados en verdades

Tengo  miedo a la oscuridad que hay en mí.

La que siento que me abraza por la espalda,

y me asfixia cada noche entre mis sueños.

 

Me enreda la cabeza con versos alocados.

Blasfeman palabras sin sentido rompiendo mis oídos.

Y sueño con luciérnagas  preñadas de luces que me ciegan.

 

Rompo mis manos en papeles arrugados,

buscando versos soñados entre sudores.

Alocados pensamientos febriles y nostálgicos,

de musas marchitadas suicidas de una noche.

 

Despierto con los ojos empapados en verdades

El cuerpo roto de buscar lo ya encontrado.

 

Anabel

 

Versear

Versear

Versear dejar que vuelen las palabras.

Que naden por espacios infinitos.

Que surjan como besos enlazados.

Acariciando oídos inexpertos.

Despertando almas y suspiros.

 

Contar sin voz, lo que grita un cuerpo.

Los espacios, los ecos.

De una amor que  suene eterno.

De una belleza que sin serlo aturde.

Susurrar en tinta negra.

Versear

 Anabel

Nana a la conciencia

Nana a la conciencia

A la nana nanita nanita miedo.

Un niño juega ser hombre,

mata un jilguero.

Sus manos son de sangre,

sus pies de acero.

 

A la nana  nanita nanita guerra.

Dos niños con pistolas,

tiembla la tierra,

un disparo va alma,

otro a la conciencia.

 

A la nana nanita nanita gritos

Una madre llora,

murió su hijo.

Unos ojos vacios

eterno el grito.

 

A la nana nanita nanita tierra

Unos senos marchitos

la tierra seca,

un llanto a destiempo.

No vale la pena.

 

Anabel

Quédate esta noche a mi lado

Quédate esta noche a mi lado

Quédate esta noche a mi lado,

Te prometo será bella.

Hare una trenza de estrellas,

Amarrare la luna al balcón,

Y la noche será eterna.

Anabel